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INTRODUCCION A LA TROMPETA
Los cuatro cursos que componen el grado elemental corresponde a que el alumno ha de asimilar las bases de una técnica correcta y eficaz como los conceptos musicales que lleven a una autentica conciencia, tanto de intérprete como de miembro de una agrupación.
El correcto entendimiento de un texto musical, un sistema de signos recogidos en una partitura, será la primera puerta que tendrá que abrir el alumno, previo o simultáneo con la practica instrumental.
La tarea del futuro intérprete será:
-Aprender a leer correctamente la partitura.
-Penetrar en el sentido de lo escrito para poder apreciar su valor estético.
-Desarrollar la destreza necesaria en el manejo del instrumento para que la ejecución de ese texto adquiera su plena dimensión de mensaje musical y sea expresivamente significativo.
La vocación musical de un niño puede, no estar claramente definida, lo cual exige de manera imperativa que la suma de conocimientos teóricos que han de inculcársele y las inevitables horas de práctica a las que se verá sometido le sean presentadas de manera tan atractiva y estimulante como sea posible para que él se sienta verdaderamente interesado.
La evolución intelectual y emocional a la edad que se realizan los estudios del Grado Elemental, entre ocho y los doce años, es muy acelerada, y esto implica que los planteamientos pedagógicos han de adecuarse constantemente a esa realidad cambiante que es la personalidad del alumno: aprovechar la gran receptividad que es la característica de la edad infantil, estimular la maduración de su afectividad y poner a su alcance los medios que le permitan conseguirlo.
La música, como todo lenguaje, se hace legible a través de un proceso más o menos dilatado de familiarización que comienza en la primera infancia. Cuando llega este momento, el alumno ha aprendido a conocer por la vía intuitiva los elementos de ese “lenguaje”, posee las claves que le permiten “entenderlo”, aun cuando desconozca las leyes que lo rigen. Pero le es preciso poseer los medios para poder “hablarlo”, y son estos medios los que han de proporcionarle la enseñanza del Grado Elemental.
Junto al adiestramiento en el manejo de los recursos del instrumento elegido (técnica), es necesario encaminar la conciencia del alumno hacia una comprensión más profunda del fenómeno musical y de las exigencias que plantea su interpretación.
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